Bohemia, canciones y buenos deseos; la noche más íntima de Santa Oviedo.
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Primero que nada, acudimos a la iglesia, en el club campestre Teotihuacán. Para escuchar la misa que daba el sacerdote.
Dicen que las reuniones no se anuncian… se comentan. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el cumpleaños de Santa Oviedo, quien convirtió su club campestre de Teotihuacán, en el escenario de una velada donde la música, las copas y las confidencias fluyeron sin reservas.
Desde su llegada, los invitados sabían que no estaban ante una celebración cualquiera. El ambiente —entre luces cálidas, detalles mexicanos y mesas que nunca dejaron de servir— marcaba el inicio de una noche que prometía alargarse… y cumplió.
Entre los rostros que no pasaron desapercibidos estuvieron Julia Palma, “La Yago”, el cantante joven “Eddy Morgan”, y Martha María, esta última también conocida por “Los Colores de mi Tierra”, Alejandra Avalos y decenas de personalidades.
Pero más allá de la lista de invitados, lo interesante fue lo que ocurrió cuando el protocolo desapareció. Porque sí: nadie se quedó sentado.
El micrófono cambió de manos una y otra vez, y lo que empezó como una fiesta se transformó en una bohemia donde todos quisieron cantar, lucirse… y, por qué no, robarse el momento. Miradas cómplices y uno que otro tema dedicado a santa, que levantó más de una ceja entre los presentes.
El toque clásico lo puso “Los Dandy´s, pero conforme avanzó la noche, la línea entre invitados y artistas simplemente desapareció.
Según los que estuvieron ahí, dicen que todo era un festejo: risas más sueltas, conversaciones más cercanas y una atmósfera donde el tiempo dejó de importar. La fiesta se volvió íntima, casi confidencial… de esas que al día siguiente se recuerdan entre sonrisas discretas.
Santa Oviedo, dueña absoluta de la noche, se movió entre sus invitados con naturalidad, disfrutando cada momento y dejando claro que su celebración no era solo un evento… era una experiencia. Cantó su canción y provocó el aplauso de todos los invitados.
Y es que hay fiestas elegantes… y luego están las que nadie quiere que se acaben. Esta fue una de ellas.
Pero para narrar un poco más esa tarde del domingo, vamos a la entrevista: “Cantar es un regalo que doy con el corazón”: Martha María en el cumpleaños de Santa Oviedo
Es sin duda una de las voces que destacó por su presencia y calidez, artista y conductora del programa “Los colores de mi Tierra”.
“Estoy muy feliz de estar en este festejo de la señora Santa Oviedo, un ícono de la música mexicana, una mujer con un gran corazón. Es un honor para mí formar parte de esta celebración”, expresó con entusiasmo.
Durante la velada —marcada por la música en vivo y la participación espontánea de los invitados—, Martha María reafirmó su compromiso con la difusión de la cultura mexicana, una línea que también guía su trabajo en televisión.
“Primero soy cantante, tengo toda la vida cantando. He grabado varios discos con mariachi y después surgió la oportunidad de conducir. Todo ha sido parte de mi camino”, explicó, destacando que su incursión como presentadora nació de manera natural, tras años de estar sobre los escenarios.
Además de su faceta artística, la intérprete subrayó su labor como promotora cultural:
“Me encanta preservar nuestras tradiciones: entrevistar artesanos, difundir la cocina tradicional y apoyar a quienes mantienen viva nuestra música, aunque no siempre tengan gran popularidad”.
Uno de los momentos más significativos de su carrera, recordó, ha sido presentarse en cuatro ocasiones durante las celebraciones del 15 de septiembre con su espectáculo “Mi México Maravilloso”, reuniendo hasta 50 artistas en escena.
Sobre sus aspiraciones, Martha María fue clara:
“Me faltan muchas cosas por lograr. Quiero seguir cantando en foros más grandes, para más gente. Cantar es un don que Dios me dio, y a mí me gusta regalarlo”.
Con una trayectoria que abarca desde el folclore latinoamericano hasta la música ranchera —con cuatro producciones discográficas en su haber—, la artista continúa consolidándose como una voz comprometida con la identidad cultural de México.
En una noche donde todos cantaron y la música fue protagonista, su presencia no solo sumó talento, sino también un mensaje claro: la tradición sigue viva cuando se interpreta con el alma.






















